Correr en la playa es una de las sensaciones más liberadoras y enriquecedoras para la formación y experiencia del corredor. No obstante, hay que tener una serie de consideraciones y cuidados antes de realizar esta maravillosa práctica en nuestras playas.

 

BENEFICIOS

Uno de los mayores beneficios que aporta correr en la playa, es la activación propioceptiva de nuestras plantas de los pies. A menudo olvidamos que en nuestras plantas de los pies existen millones de receptores que nos dan información, constantemente, de donde se encuentran nuestros pies. Que superficie de contacto estamos utilizando, que parte del pie está en contacto con el suelo, etc… ¿ y esto para qué sirve?. Sirve para mejorar nuestra técnica de carrera sin darnos cuenta. Nuestros pies nos dan información de como tienen que contactar con el suelo y con que parte del pie debemos hacerla.

Correr con precaución fortalecerá tus tobillos para poder evitar lesiones.

Se trabajan las piernas con mayor intensidad. Si corres con los pies descalzos (corredores de nivel medio-alto con fuerza muscular y técnica de carrera), los dedos de tus pies se sienten como garras de halcón que se aferran a la arena para poder impulsarte mejor, de esta forma se trabaja con mayor intensidad tu tren inferior (cuádriceps,femorales, adductores y gemélos).

Mejora la respiración gracias a la temperatura, a la humedad y a la baja presión del ambiente que facilita la recepción de oxígeno por parte del organismo.

Quemas mayor cantidad de calorías debido a la presencia del yodo en la arena y en el ambiente. Se estimula la glándula tiroides facilitándose la quema de calorías.

La arena es un exfoliante natural. Al correr se incrementa la fricción de nuestras piernas con la arena por lo cual puedes terminar tu entrenamiento con la piel más suave.

INCONVENIENTES

Totalmente desaconsejado correr por la playa si tienes problemas articulares o debilidad en los tendones. La mayoría de las orillas de las playas no son firmes, suelen tener desniveles que obligan a forzar una pisada antinatural que puede desencadenar en lesión.

Evita correr por la arena si has sufrido algún tipo de lesión reciente los últimos 3-5 meses en rodillas o tobillos, podrías recaer.

Corriendo por la playa se trabaja a mayor intensidad puesto que se gasta más energía que en otra superficie, de manera que no intentes seguir el mismo ritmo y no corras a las mismas velocidades a las que lo haces habitualmente, puesto que notarás una mayor fatiga muscular y bajarás tu rendimiento con mayor antelación. Evita los excesos de esfuerzo en la playa ya que tus músculos se sobrecargarán. Si corres por superficies que no son conpactas, se te pondrán los gemelos como pelotas de tenis y te sobrecargarás los aductores. Sus consecuencias serán que no podrás entrenar en un par de días como mínimo.

Las altas temperaturas y la humedad complican el desarrollo de los ejercicios aeróbicos e incluso aumenta el riesgo de deshidratación. Revisa el artículo ¿CÚAL ES LA MEJOR HORA PARA CORRER ESTE VERANO?

 Asegúrate de llevar protección solar si no quieres terminar quemado, la mejor opción es correr a primeras horas de la mañana -de 6h a 9h- y no a mediodía con las altas temperaturas y con la cantidad de domingueros que te perjudicarán la carrera.

Si se corre sin calzado es conveniente hacerlo por zonas lisas y limpias, de lo contrario podrías cortarte con objetos afilados o lesionarte por algún desnivel o por algún mal movimiento causado por la inestabilidad de la arena. Es conveniente, para evitar lesiones, que empieces a caminar por la arena seca, después empezar a correr por tramos duros y húmedos y finalmente correr por arena seca.

Teniendo en cuenta estas consideraciones, ya puedes disfrutar con precaución de la práctica del running en tu playa favorita.