En el momento que empezamos a correr, se produce un braceo que tiene que estar unido de manera sinérgica con la zancada. Si se pierde esta relación, estamos perdiendo propulsión en la carrera debido a la falta de cohesión entre las dos grandes cadenas del cuerpo humano. La cadena inferior comprendida por los músculos que están relacionados con el pie, rodilla y cadera. Y la cadena superior formada por los músculos del tronco, brazos y cuello. Por tanto, la relación entre estas dos cadenas es de vital importancia para  transmitir fuerza que nos desplace más rápido en la carrera.

Para comprender esta complicada relación hay que contestar a una pregunta importante. ¿Qué necesita un corredor para correr?

Principalmente necesita los siguientes patrones motores fundamentales para desplazarse:

  1. Patrón de flexo-extensión de la cadena inferior y parte de la superior.
  2. Patrón de Rotación y contrarotación de la cadena superior y parte de la inferior.

 

Por tanto, si queremos mejorar la eficacia de nuestra técnica de carrera, tendremos que hacer correctamente el braceo y controlar las rotaciones relacionadas con el tronco.

Para ejecutar un braceo eficiente se producirán rotaciones de una pelvis y pierna a un lado y contrarrotaciones de otra pelvis y pierna al otro lado, flexión de un brazo y extensión simultánea del contrario.

La tensión generada por los brazos se transfiere por la pelvis hasta llegar a las piernas.

Respecto a la pierna adelantada (derecha), debe producirse un adelantamiento del brazo contrario (izquierdo), una extensión simultanea del contrario (derecho) y una contrarrotación de la pelvis (hacia la izquierda) que se traduce en un empuje hacia atrás que se propaga por toda la pierna hasta el pie (derecho).

Es decir, la flexión del brazo hace que la pelvis de ese lado vaya atrás (extensión de cadera) en la que el tórax rota a favor de la flexión de brazos y la pelvis contralateral, contrarrota respecto al tórax.

Si somos capaces de controlar esta parte, uniremos las dos cadenas importantes en el corredor y generaremos empuje efectivo para correr más rápido y con mayores garantías para no lesionarnos.

Entonces, los brazos son los responsables de dirigir las fuerzas que las piernas están generando, para correr más rápido. Se genera fuerza desde el pie a la cabeza y después se transmite esta fuerza hacia abajo para volver a empezar, creando un continuo cerrado de fuerzas tanto verticales como horizontales para poder desplazarse horizontalmente.

Conclusión: Olvídate de correr cruzando los brazos por delante de tu tronco, porque estarás perdiendo una parte importante del empuje necesario para transmitir fuerzas hacia delante. Además romperás la relación entre las dos cadenas necesarias para correr bien.