¿Cuantas veces hemos visto a compañeros de carrera, correr ladeando la cabeza, con el tronco flexionado, el cuello en hiperextensión, abriendo los codos y con los hombros encogidos?. Todas estas posiciones están relacionadas con una mala postura para el corredor, que no le aporta ningún beneficio, es más, probablemente se lesionará tarde o temprano.

A continuación voy a comentar cuales son las posturas más eficientes para nuestra forma de correr. Y cuales debemos evitar a toda costa. Para ello describiremos cada una de las partes del cuerpo que mayor importancia tienen en la carrera:

 

Cabeza: Lo más importante es mirar al frente, para evitar dolores de espalda, sobretodo cervicales.

Hombros: no se suben e intentamos que estén relajados. Sino corremos de una forma relajada, estaremos ofreciendo resistencia a nuestra carrera y, por supuesto, gastando energía que necesitaremos a lo largo de la carrera. Una de las zonas que más se contracturan en el mal corredor, son los trapecios, porque se corre tensionado.

Debes correr relajado y para ello un buen conocimiento de los resultados es que notes como se mueven tus mofletes para arriba y abajo. Sensación de relajación. Porque corras más rápido no quiere decir que tengas que tensionarte más. Usain Bolt corre los 100 metros lisos con un nivel de relajación óptimo pero a la vez transmite una fuerza descomunal.

 

Tronco: debe mantenerse vertical, aunque algunos corredores se inclinan ligeramente hacia adelante o atrás, este tipo de postura tiende a lesionar las rodillas por acumulación de diferentes presiones de fuerza en la rodillas, debido a los múltiples impactos con el suelo.

Ahora bien, para que tu tronco esté vertical en la carrera, debes tener un buen tono muscular de los músculos implicados en tu core ( psoal-iliaco, recto abdominal, oblicuos externos e internos, transverso del abdomen, glúteo, cuadrado lumbar, entre algunos de ellos). Además deberás tener una buena movilidad de cadera para reajustar en la carrera, constantemente, la posición de tu tronco, en las diferentes  inclinaciones del terreno.

Brazos: deberán balacearse suavemente de forma natural, flexionados con un ángulo de 90 grados aproximadamente. Evitar cruzar los brazos por delante. Si te pasa esto, notarás como la pierna del brazo contrario al que cruzas, también gira en sentido opuesto al brazo cruzado, con lo que no estarás trasmitiendo fuerza horizontal en tu desplazamiento. Más bien, ondulatoria. Es decir, que estarás corriendo haciendo eses.

 

Manos: deberán estar relajadas como si cogiéramos un huevo en cada mano y evitásemos romperlos. Si las llevamos muy relajadas o tensas, perjudicará a la angulación de los brazos.

 

Rodillas: deberán seguir la dirección de la carrera, si se giran hacia un lado u otro, tarde o temprano tendremos dolores en la rodilla debido a su mala posición.

 

Pies: el pie nos va a determinar si tenemos una buena pisada al aterrizar en el suelo. Lo ideal sería con la mitad del pie, ni el talón ni la puntera porque tanto uno como otro nos va a frenar en la carrera. En el momento del aterrizaje se debe hacer debajo de tu centro de gravedad, es decir aproximadamente debajo de tu glúteo. Si tu postura es buena (vertical) seguro que aterrizas de esta forma.

 

Por tanto debemos evitar:

  1. Zancadas irregulares en su amplitud.
  2. Saltar demasiado sobretodo verticalmente, estaremos perdiendo un tiempo importante en la carrera y desperdiciando energía cinética que nos hará falta al final de la carrera.
  3. Movimientos bruscos en los brazos, falta de coordinación con las demás partes del cuerpo.
  4. No levantar la rodilla lo suficiente , provocará que no avancemos lo que queremos.
  5. Tronco inclinado.
  6. Brazos muy flexionados.
  7. Rodillas muy flexionadas.
  8. Impactar con la pierna totalmente extendida. Sobre todo este punto es el que hay que evitar.

Después de lo descrito esperamos que os sirva para mejorar vuestra postura en la carrera.