La importancia de las variaciones de velocidad en el entrenamiento.

El cuerpo de los  corredores expertos se parece bastante al funcionamiento de un coche híbrido. Si analizamos la forma de correr de los considerados mejores corredores de la actualidad, keniatas y etíopes. Ambos, realizan las carreras de fondo con variaciones de velocidad constantes. Solo hay que analizar carreras de 5000m , 10000m o Maratón y nos daremos cuenta que lejos de realizar carreras a ritmo constante, el ritmo oscila entre aceleraciones y deceleraciones.

 

¿Por qué? Ellos basan sus entrenamientos en cambios de velocidad, la clave es la aceleración. Lejos de entrenar a velocidad constante, practica habitual de muchos fondistas. Ellos se basan en los cambios de velocidad.

 

Estos deportistas han desarrollado al máximo sus depósitos musculares de fosfocreatina. Esto les permiten realizar aceleraciones importantes por encima de 0,05 m/s2. Realizando un símil, podríamos decir que estos depósitos de fosfocreatina son similares al motor eléctrico de un coche híbrido. Un motor de gran potencia y máxima eficacia energética. Además, las deceleraciones que realizan activan el motor térmico del coche híbrido constituido por las fases oxidativas de glúcidos que recargan los depósitos de fosforeatina, permitiendo nuevas aceleraciones. Ambos sistemas dependen del consumo máximo de oxígeno (VO2MAX). Un mayor VO2MAX, permite una regeneración más rápida de depósitos de fosfocreatina y una más rápida limpieza de láctato.

 

No es casualidad que el valor de VO2max esté muy relacionado con la marca en las pruebas de fondo. Para optimizar el funcionamiento de nuestro motor híbrido, cuatro aspectos se deberían entrenar en relación al VO2max:

1.- La fuerza. Un entrenamiento adecuado y bien orientado aumentará la capacidad y disponibilidad de depósitos fosfolíticos a nivel muscular (ATP y CP). Dentro de este entrenamiento  métodos como las sobrecargas, las cuestas, las progresiones ,… serían de gran utilidad.

2.- La capacidad cardíaca. El aumento de la frecuencia cardíaca y del volumen de ejecución cardíaca, influirán positivamente en el aumento de la capacidad de transportar oxígeno a la célula muscular. Aquí, es fundamental entrenar a intensidades que estimulen ambos procesos.

3.- La acidosis. La generación de ácido láctico y su eliminación, son procesos en los que se libera energía muy importante para el corredor. Recordemos que en pruebas como el 400m y 800 m la capacidad para generar la mayor cantidad de ácido láctico por unidad de tiempo, está directamente relacionado con el rendimiento en dichas pruebas. Los más rápidos generan mayor cantidad de lactado.

4.- La percepción. La capacidad para percibir, regular e interpretar los estados de los diferentes depósitos de energía de nuestro cuerpo, son claves a la hora de regular ritmos en entrenamiento y/o competición.

¿Cómo entrenas tu Motor Híbrido?